El colegio Madison International School, Campus Country Mérida, recibió la visita de Peter Stoyle, educador británico de 91 años que participó en los primeros años de desarrollo del Bachillerato Internacional (IB) y posteriormente tuvo un papel relevante en su expansión por América Latina. Acudir al colegio tuvo, además, un significado familiar, ya que su nieto comenzó este año su preparación para el Programa del Diploma del IB en la institución.
Stoyle compartió con las autoridades de la institución educativa recuerdos de una trayectoria que comenzó hace casi seis décadas, cuando el Bachillerato Internacional todavía era una propuesta experimental. “Es un colegio muy lindo, muy completo”, comentó durante su visita, en la que expresó su satisfacción por reencontrarse con un modelo educativo al que ha estado ligado durante buena parte de su vida.
La directora de Madison, María Eugenia Robledo Conde, consideró que recibirlo representa también un encuentro con parte de la historia del programa. “Es un orgullo tener al señor Peter Stoyle tan cerca y poder contar con su compañía, con su experiencia, con toda esa sabiduría que albergó en toda Latinoamérica”, expresó.
Una respuesta a un mundo que cruzaba fronteras
Para comprender la relevancia de Stoyle hay que regresar a finales de la década de 1960. En aquel momento, un grupo de educadores internacionales identificó una necesidad concreta: estudiantes que cambiaban de país o aspiraban a continuar su formación universitaria en distintas partes del mundo encontraban sistemas educativos y requisitos diferentes.
La respuesta fue crear una propuesta académica rigurosa, con perspectiva internacional y una titulación que pudiera ser reconocida por universidades de distintos países. El Bachillerato Internacional fue fundado en Ginebra en 1968. La organización señala que sus impulsores buscaban proporcionar a los jóvenes conocimientos, habilidades y valores que contribuyeran a construir un futuro más pacífico.
En ese contexto aparece Peter Stoyle. Cuando era director general de The British Schools de Montevideo, Uruguay, su colegio fue seleccionado como una de las primeras escuelas piloto para probar los exámenes de lo que posteriormente sería el Programa del Diploma. El propio IB reconoce que Stoyle estuvo involucrado desde los comienzos de la organización.
Detrás de ese acercamiento existía, además, una relación personal. Peter Stoyle había estudiado en la Universidad de Oxford, donde tuvo como maestro a Alec Peterson, quien posteriormente sería el primer director general del IB y una de las figuras fundamentales en el desarrollo de su filosofía educativa.
Peterson participó en la creación del currículo de Atlantic College, el primer United World College, y posteriormente tuvo un papel decisivo en el desarrollo del Programa del Diploma. Su visión buscaba combinar el rigor académico con la investigación independiente, el pensamiento crítico y el servicio a la comunidad.
De Uruguay a América Latina
La participación de Stoyle no terminó con la experiencia de su colegio en Montevideo. Con el paso de los años, asumió responsabilidades relacionadas tanto con el IB como con United World Colleges (UWC). En 1978 realizó una gira por América Latina en representación de UWC y el IB, con visitas a Brasil, Venezuela, México, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Posteriormente continuó recorriendo otros países de la región.
United World Colleges señala que Stoyle fue su representante para América Latina y el Caribe durante 32 años, de 1979 a 2010, periodo en el que contribuyó al desarrollo de redes educativas y comités nacionales en la región.
Su hijo, David Stoyle, presente en la visita y quien también estudió bajo el sistema, recuerda que su padre participó posteriormente en la incorporación de escuelas y en la búsqueda de acuerdos que favorecieran el reconocimiento del Diploma entre instituciones universitarias. Aquella propuesta que comenzó como respuesta a una necesidad de movilidad académica terminó convirtiéndose en una red educativa internacional.
Formar personas, no solamente estudiantes
Para Peter Stoyle, el valor del IB nunca ha estado únicamente en que un estudiante pueda presentar una credencial reconocida al solicitar ingreso a una universidad extranjera. Durante su conversación en Madison destacó el carácter integral del programa.
El Programa del Diploma contempla seis grupos de asignaturas y componentes como Teoría del Conocimiento, la Monografía y Creatividad, Actividad y Servicio (CAS), que buscan desarrollar capacidades de investigación, reflexión y compromiso con la comunidad.
Su hijo David conoce esa experiencia desde ambos lados, primero como alumno y ahora como padre. Considera que una diferencia importante está en la preparación que reciben los jóvenes para investigar, analizar y cuestionar. Como ejemplo, menciona la Monografía, mediante la cual estudiantes de preparatoria realizan un proceso de investigación que, a su juicio, les permite llegar a la universidad con herramientas académicas que normalmente desarrollarían posteriormente.
También destaca Teoría del Conocimiento, que invita a los alumnos a preguntarse cómo construyen aquello que consideran verdadero y qué papel desempeñan la evidencia, la lógica y las distintas perspectivas. Y está CAS, componente que incorpora el servicio a la comunidad.
Para David, esta experiencia recuerda al estudiante que sus conocimientos y oportunidades también implican una responsabilidad hacia los demás. Por eso considera que el IB no es solamente una preparación para estudiar en otro país, sino una forma distinta de formación.
Lo que cambia y lo que permanece
Después de casi seis décadas, el IB ha evolucionado. Se han modificado asignaturas, herramientas y metodologías, y han aparecido nuevos campos relacionados con los desafíos contemporáneos. Sin embargo, algunos principios permanecen: la exigencia académica, la investigación, el pensamiento crítico, el aprendizaje de lenguas, la perspectiva internacional, la reflexión y el servicio a la comunidad.
Para David Stoyle, estos elementos adquieren especial relevancia ante uno de los grandes desafíos de la educación actual: formar personas capaces de comprender otras culturas y perspectivas. Su padre también estuvo vinculado con UWC, organización que reúne a jóvenes de distintos países y contextos para favorecer el entendimiento intercultural y la educación para la paz.
En ese sentido, la educación internacional no consiste únicamente en aprender sobre otros países, sino en aprender a convivir con personas que piensan y viven de maneras diferentes.
Una historia que llega hasta Mérida
El encuentro entre Peter Stoyle y el colegio Madison tiene una particularidad que difícilmente podría ser más significativa: su nieto comenzó este año la preparación para el Programa del Diploma en el colegio. De esta manera, tres generaciones de una misma familia quedan relacionadas con una propuesta educativa que Peter conoció cuando todavía estaba en sus primeros años.
David Stoyle reconoce que la presencia del IB en Madison fue determinante para que su familia decidiera establecerse en Mérida. “Si no fuera porque el Madison hacía el IB, no nos hubiéramos mudado a Mérida”, afirmó. Para él, la importancia del programa está en la formación integral que recibe el estudiante, más allá de su reconocimiento internacional.
Madison forma parte oficialmente de los Colegios del Mundo del IB desde 2018 y actualmente ofrece el Programa de la Escuela Primaria, el Programa de los Años Intermedios y el Programa del Diploma.
María Eugenia Robledo señala que esa perspectiva internacional representa una oportunidad educativa para Yucatán, al combinar la preparación académica con elementos que buscan desarrollar estudiantes capaces de comprender su entorno y contribuir a él.
La presencia de Stoyle permitió así mirar hacia atrás para entender el camino recorrido por el Bachillerato Internacional, pero también observar cómo aquella propuesta continúa formando nuevas generaciones. A sus 91 años, quien participó en los primeros pasos del modelo en Uruguay y posteriormente recorrió América Latina para impulsar su desarrollo, ahora observa a su nieto iniciar el mismo camino en Mérida.
La escena reúne casi seis décadas de historia educativa en una misma familia y actualmente en una misma ciudad: del joven educador que conoció el proyecto en sus primeros años, al abuelo que hoy visita el colegio donde estudia una nueva generación de su familia.